DEL YACIMIENTO AL MUSEO
El proceso de recuperación patrimonial en el Castro de Viladonga
Museo del Castro de Viladonga
Tamén en galego

1.- EL SITIO ARQUEOLÓGICO COMO PATRIMONIO CULTURAL Y COMO DOCUMENTO HISTÓRICO

Un yacimiento o sitio arqueológico, cualquiera que sea su carácter (asentamiento habitacional o defensivo, enterramiento aislado o necrópolis colectiva, área construida o sencilla ocupación temporal…) es siempre un elemento patrimonial, es decir, es un bien cultural que pertenece, en última instancia, a toda la sociedad, sin perjuicio de su posesión inmediata por parte de una entidad pública o de un propietario privado.

Además, ese mismo yacimiento arqueológico constituye un documento histórico de primera mano. Es una importante fuente de información y forma parte de la memoria histórica que cada comunidad tiene y que, por lo tanto, debe estudiar, proteger y transmitir a las generaciones venideras.

Esta Exposición quiere explicar cuales son los trabajos necesarios para resaltar aquellos valores, tanto el patrimonial (el yacimiento y sus restos y hallazgos como bienes culturales), como el científico (el sitio y las piezas como documentos para elaborar e interpretar la historia).

Esta labor conforma un proceso que va desde los trabajos de campo en el sitio hasta su presentación para el público, pues es la sociedad, que sustenta y sufraga esos trabajos, la que, en última instancia, tiene que usar y disfrutar ese patrimonio arqueológico, aprovechándose de su estudio y de su puesta en valor.

2.- ¿POR QUÉ EN VILADONGA Y NO EN OTRO SITIO?

Su presencia preeminente en el paisaje y el hecho de que en este Castro se encontrara casualmente un torques de oro en 1911, llevaron a Ramón Falcón, como Subdirector General de Bellas Artes a proponer a Manuel Chamoso Lamas el inicio de excavaciones arqueológicas en este sitio a partir del año 1971. Aquel torques, hoy en la colección Gil Varela expuesta en el Museo Provincial de Lugo, sería el primero de los muy numerosos hallazgos, de estructuras y de piezas, que desde entonces hasta hoy se vienen produciendo en este yacimiento arqueológico, habitado en época castreña y galaico-romana, entre el siglo I antes de Cristo y el V de nuestra Era, por lo menos.

Sin embargo, actualmente la decisión de excavar en un sitio arqueológico debe estar motivada por razones más objetivas, sean de carácter científico (para resolver problemas históricos) o debido a amenazas de destrucción o de intervención agresiva.

Manuel Amor Meilán recoge una vista general del Castro de Viladonga y de la Rodela de Balmonte, a comienzos del siglo XX y obtenida desde la carretera que va a Balmonte, Ansemar, Goberno y Castro de Rei.

3.- LA EXCAVACIÓN ARQUEOLÓGICA

En el caso de Viladonga, los habituales trabajos de campo para prospectar y localizar otros yacimientos, que a veces incluyen catas o sondeos que son previos a una excavación extensa en área, se van desarrollando a lo largo de las distintas fases de estudio y de recuperación patrimonial de este conjunto.

Una vez decidido el lugar objeto de los trabajos arqueológicos, sea en este Castro o en otro yacimiento, el proceso de excavación es el siguiente: siempre bajo la dirección y responsabilidad de un técnico arqueólogo, el equipo de trabajo limpia el espacio escogido y lo delimita, generalmente en cuadrícula, según unas coordenadas determinadas por el topógrafo y que servirán para el control de todos los hallazgos que se produzcan.

Se procede luego a excavar el terreno en sucesivos niveles, estratos y capas, registrando de modo exhaustivo en un diario todos los restos que nos proporciona esta limpieza y desenterramiento: estructuras (muros, pavimentos, cocinas...), artefactos (restos materiales hechos por el hombre), ecofactos (restos naturales o animales), etc.

Este registro, que tiene que complementarse con fotografías, dibujos, planos y todo tipo de material gráfico, es fundamental para no perder ningún dato o información útil para el estudio de este yacimiento, ya que, en buena medida, toda excavación supone una "destrucción" o un cambio en el terreno removido.

4.- ¿QUÉ SE PUEDE ENCONTRAR EN EL YACIMIENTO?

La excavación nos proporciona información sobre las estructuras defensivas y sobre zonas y lugares de habitación (con su hogar o cocina), de trabajo, de reunión, de almacén o de los corrales para los animales. Asociados a estos distintos espacios y construcciones del yacimiento, que pueden estar muy destruidas por el paso del tiempo, se encuentran también diversos materiales, completos o fragmentados, utilizados para el trabajo doméstico, artesanal o agropecuario, para el adorno personal, e incluso para uso comunitario, algunas veces de carácter simbólico o ritual.

Todos estos hallazgos, convenientemente estudiados e interpretados, nos permiten conocer los modos de vida de la comunidad histórica que ocupó, en este caso, el Castro de Viladonga, hace casi dos mil años y durante un período que duró más de seis siglos.

5.- EL PROCESO DE RECUPERACIÓN PATRIMONIAL EN EL CASTRO

Las estructuras y construcciones que llegaron hasta nuestros días en el yacimiento exigen un esfuerzo para su conservación, tratando de respetarlas y consolidarlas sin inventos ni recreaciones fuera de lugar. En cambio, los objetos hallados se trasladan al Museo, por la imposibilidad de mantenerlos al aire libre y dado que las agresiones humanas o los diversos agentes de deterioro podrían destruirlos.

En la propia excavación y cuando así lo requiere su estado de conservación, desde el momento de la aparición de los materiales y antes de su traslado al Museo, ya se realiza una intervención de urgencia para su adaptación a las condiciones medioambientales, pues después de pasar cientos o miles de años enterrados pueden sufrir varios deterioros.

Los objetos encontrados se limpian, se clasifican, se marcan con una sigla o número para su identificación y, por último, se registran en un inventario para poder estudiarlos y catalogarlos con todos los datos necesarios.

6.- EL TRABAJO EN EL MUSEO: LA DOCUMENTACIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO

Los trabajos de documentación de los objetos que entran en el Museo, en este caso procedentes de una excavación, pueden agruparse en tres fases, que bien pueden ser coincidentes: una vez inscritos en el Libro de Registro, se elabora el Inventario de todos los materiales con su numeración y con una descripción lo suficientemente clara para su identificación y localización.

El proceso final consiste en el estudio o catálogo pormenorizado de estos restos materiales, con sus pertinentes reproducciones gráficas, lo que permite el control permanente de su estado de conservación, documentando también su contexto de aparición y recurriendo, si es posible, al análisis comparativo con otros yacimientos para su comprensión histórica. Toda esta información se recoge en una ficha catalográfica, que adopta un modelo homologado para los museos que gestiona la Xunta de Galicia.

7.- LAS MEDIDAS DE CONSERVACIÓN PREVENTIVA

Todo este patrimonio arqueológico precisa de unas medidas preventivas para su conservación, que permita su estudio y transmisión a generaciones futuras.

Las causas principales del deterioro de estos bienes son: una temperatura y/o una humedad relativa inadecuadas, una iluminación excesiva, una manipulación incorrecta o negligente, y también acciones naturales y humanas como incendios, vandalismo, robo, falta de cuidados, etc.

Para combatir estos problemas hay que extremar las medidas de seguridad y conservación, para las que el Museo cuenta con una infraestructura necesaria (unas instalaciones adecuadas) y un personal especializado, tanto técnico como de vigilancia, para su seguimiento y control.

8.- LA RESTAURACIÓN COMO RECURSO FINAL

Algunas veces, el estado de conservación de las piezas es tan precario y frágil que para permitir tanto su documentación científica como su utilización patrimonial, es preciso realizar no sólo labores de conservación preventiva sino también, y sólo si es necesario, un trabajo de restauración o de reintegración.

En estos casos, se estudia el objeto (su composición y estructura físico-química, su proceso de elaboración, su contexto medioambiental...) con el fin de diagnosticar bien los daños y sus causas, para luego poder elegir el tratamiento más adecuado.

Los criterios prioritarios en una restauración son: el respeto al original, la intervención mínima precisa, la diferenciación de lo reconstruido y la necesidad de documentar muy bien todo el proceso, información que se añade a la respectiva ficha catalográfica de la pieza.

Actuaciones como la limpieza, la consolidación o el pegado se realizan en las piezas que lo precisan, en un proceso en el que las condiciones particulares de cada objeto determinan las distintas fases de su tratamiento.

La reintegración o reconstrucción sólo se lleva a cabo para facilitar la comprensión o la conservación del objeto. Un paso fundamental para la reconstrucción de la pieza es la realización previa de un dibujo que desarrolle su forma inicial.

9.- EL PERSONAL RESPONSABLE DE LOS TRABAJOS DE RECUPERACIÓN Y TRANSMISIÓN PATRIMONIAL

Para la realización de todos estos trabajos, en el Castro de Viladonga existe un equipo interdisciplinar en el que se distribuyen las diferentes responsabilidades.

Como museo que es, existen diversas áreas o departamentos que se encargan de las funciones propias de un centro que tiene que atender no sólo a la recuperación del patrimonio arqueológico sino también de su transmisión a toda la comunidad social.

Así, son igual de importantes los servicios de documentación, de investigación, de conservación y de acción didáctica y comunicación, así como los de reprografía o de biblioteca, e incluso los de gestión y mantenimiento. Además, es fundamental el papel del personal de atención al público y de vigilancia, tanto en el Museo como en el Castro.

10.- LA SELECCIÓN DE MATERIALES PARA LA EXPOSICIÓN

Aunque todos los materiales arqueológicos son importantes por su valor científico y patrimonial, la imposibilidad de exponerlos todos obliga a hacer una cuidada selección. Su valor como documento histórico, su singularidad, su estado de conservación y, en último caso, su valor estético, son los criterios utilizados para escoger los objetos de la exposición permanente, de modo que ésta sirva para transmitir la información que pretende dar el Museo. Esta información debe ser accesible y global para que todo tipo de público pueda entender, a partir de las piezas y de otros elementos expositivos, los distintos aspectos y modos de vida de la comunidad que vivía en este Castro.

Los numerosos fondos no expuestos se guardan de manera igualmente ordenada en las salas de reserva o almacenes (en armarios compactos), pues, al ser también patrimonio arqueológico, su conservación, documentación y control es igual de importante.

11.- LA DEVOLUCIÓN DE LOS TRABAJOS PATRIMONIALES A LA SOCIEDAD

Además de la exposición permanente, que transmite la información científica que se elabora en el Museo con el apoyo de textos, maquetas, dibujos o fotografías, pensando en el uso y disfrute del patrimonio cultural por parte del público visitante, se utilizan otros recursos como exposiciones temporales itinerantes -complementarias del discurso permanente del Museo-, así como publicaciones científicas y divulgativas, actividades culturales diversas, reproducciones de piezas, presencia en Internet, etc.

Así mismo, el Museo del Castro de Viladonga ofrece un Programa de Acción Didáctica que facilita y complementa las visitas de escolares de los distintos niveles educativos.

Gracias a los trabajos de recuperación, conservación y estudio de los restos arqueológicos, el Museo puede transmitir a toda la sociedad como eran la vida y las costumbres de los habitantes de este Castro, y por extensión, dar a conocer la cultura castreña y galaico-romana.

Pero todo este trabajo no tendría éxito si esa misma sociedad no comprendiese la importancia de los valores que tiene el Patrimonio Cultural, como memoria histórica, como signo de identidad, como recurso social, turístico e incluso económico y, en fin, como conjunto de bienes que, legal y moralmente, está obligada a legar a las generaciones futuras.





Folleto y tapas
Cartel A3


 

CRÉDITOS

DEL YACIMIENTO AL MUSEO
El proceso de recuperación patrimonial en el Castro de Viladonga
Museo del Castro de Viladonga (Castro de Rei, Lugo)
7 de septiembre - 31 de diciembre de 2004

Coordinación General
Felipe Arias Vilas

Documentación y elaboración
Elena Varela Arias
Filomena Dorrego Martínez
Mª Consuelo Durán Fuentes
Carolina Pérez Pérez
Marta Cancio Martínez

Dibujos
Marta Cancio Martínez

Fotografías
Archivo del Museo del Castro de Viladonga
Gerardo Gil (Icono SC)

Diseño y montaje
Itinere - Servicios Expositivos Integrais

Traducción
Ana Mª Rubiero da Pena

Versión electrónica
Enrique Jorge Montenegro Rúa
http://www.aaviladonga.es/es/exp-yacimiento-museo.htm