M U S E O
ARQUEOLÓGICO
DEL CASTRO DE
VILADONGA

PROGRAMA DE ACCIÓN DIDÁCTICA
B.U.P. - BACHILLERATO - F.P.

UNIDAD INFORMATIVA

JUSTIFICACIÓN

     La intención de esta Unidad es ayudar a conocer como se constituyó el pueblo galaico en el proceso que se inicia antes de la conquista romana del Noroeste y que se continúa después de ésta. Tanto esta Unidad Informativa que se aporta al Profesorado como las 26 Fichas de trabajo que se acompañan para su uso con los alumnos, se ofrecen sólo a título de sugerencia como una de las actividades posibles a realizar en la visita al Castro y al Museo. Lógicamente, además de estos contenidos conceptuales, el Profesorado decidirá como mejor convenga el uso y desarrollo de los aspectos procedimentales y actitudinales pertinentes.

LA EVOLUCIÓN DE LA CULTURA CASTREÑA:CAMBIO Y CONTINUIDAD

Los grandes temas de investigación

     Ya que las fuentes materiales (arqueológicas, las que aporta el Museo) no llegan para poder cubrir todos los aspectos de la Cultura Castreña y Galaico-romana, hay que recorrer también las fuentes literarias, sean éstas primarias (textos de autores clásicos, con las precauciones que luego se comentan) o sean secundarias (de la Historiografía actual, muy diversas), para que, con todas ellas, los alumnos puedan apuntar soluciones aproximadas a los problemas que se suscitan, y formular conclusiones coherentes, que deberán promoverse por medio de la puesta en práctica de debates o de cualquiera otro tipo de actividades.

     Los problemas que presenta la investigación son múltiples y diversos, pero pueden ser sistematizados o resumidos en torno a algunos temas principales:

A.- El de la continuidad: Cuando Roma conquista el territorio galaico, éste tiene unas tradiciones culturales sólidamente establecidas; es el tema del origen y naturaleza de los pueblos que nos dejaron los restos que conocemos como "cultura de los castros" más característica y "tradicional", que no es, ni mucho menos, exclusivamente céltica. Pero, además, no todo lo que constituía esa cultura indígena desaparece despois de la conquista romana, sino que, en buena medida, se transforma y, en algunos aspectos, incluso se potencia.

B.- Lo de la asimilación o aculturación: Supone analizar la intensidad y el alcance de esas transformaciones producidas por la conquista y por la posterior implantación de un nuevo orden.

C.- Lo de la Romanización: Nos remite al problema de la inexistencia de marcos de referencia adecuados en una buena parte de la Historiografía, y al encajamiento de todo el complejo mundo de aquellos cambios y transformaciones en un concepto como el de "Romanización"; la hubo como tal, pero fue diferente a la de los viejos esquemas historiográficos de tipo mediterraneizante.

     Acerca de estos temas pueden destacarse, por lo menos, tres posturas diferentes:

     Algunos investigadores deducían la inexistencia de Romanización en la Gallaecia basándose en la ausencia casi total de municipii romanos y en la escasez de núcleos urbanos en el N.O. de Hispania. El grado de Romanización era medido, mayormente, según los puntos alcanzados en una escala donde el grado máximo estaría en la Bética hispánica o en la Narbonense gala, áreas donde todos los aspectos y cambios del nuevo orden estaban presentes. Sin embargo, hoy sabemos que el concepto de Romanización que conviene, por ejemplo, a la Bética o a la Tarraconense no es adecuado para otras zonas más periféricas. No debemos considerar las sociedades no urbanas del N.O. hispánico como algo sencillamente atrasado en comparación con otras zonas, sino como algo distinto, que tenía un substrato ya diferente y, por lo tanto, el resultado de la Romanización tampoco no será igual. La realidad prerromana, unida a las condiciones de la conquista y a la evolución posterior, producen en cada caso un resultado diverso, siendo así un cambio histórico importante.

     Por lo contrario, otros investigadores prestan especial atención a lo que se denomina "aculturación" material, es decir, el uso y adopción por parte de los indígenas de útiles, instrumentos y otras formas materiales romanas. Si esto fuese tan simple, habría que hablar también, por ejemplo, de una romanización de una parte de Rusia, lo cual no se ajusta a la realidad histórica ya que ni siquera formó parte del Imperio Romano. En esta concepción no se valoran adecuadamente las transformaciones internas que se producen en los pueblos indígenas por efecto de la conquista romana. Aún así, no hay que pensar que se perdieran necesariamente las huellas de su identidad histórica, porque dichas transformaciones pudieron también producir un reforzamiento de los vínculos que cohesionaban las sociedades prerromanas, dándoles una nueva entidad mucho más potente y compacta aunque sobre bases nuevas.

     La idea más plausible es que, en realidad, la Romanización de la Gallaecia existe como algo muy complejo, diferente a las de otras áreas pero similar a las de algunas regiones periféricas del mismo Imperio. Es un proceso histórico gradual que afecta al paisaje, a la organización del territorio y de la sociedad, a la cultura material y a las creencias. Pero todo esto no supone, ni mucho menos, que se haga "tábula rasa" del substrato anterior, sino que por lo contrario se potencia su evolución, produciéndose lo que se denomina "asimilación cultural", "aculturación" e incluso "inculturación".

Las fuentes de conocimiento

     Para el estudio del proceso histórico de los pueblos del N.O., disponemos de distintas informaciones proporcionadas por la Lingüística y la Literatura, la Arqueología, la Epigrafía y la Numismática, e incluso la Etnografía.

Las fuentes lingüísticas (y dentro de ellas la onomástica y la toponimia) fueron y son utilizadas sobre todo en las investigaciones sobre el celtismo, y permiten suponer la existencia de una lengua de rasgos célticos, (o incluso precélticos) en el mundo prerromano del Noroeste, emparentado con lo lusitano más que con lo celtibérico. Con todo, la Lingüística y la Arqueología no suelen coincidir en los resultados de sus investigaciones, que deben ser paralelas pero también complementarias.

Las fuentes literarias (los textos de los autores clásicos) fueron, en ocasiones y sobre todo por la Historiografía más tradicional, sobrevaloradas. Hoy sabemos que deben sufrir una cierta "criba" o relativización de sus datos, como en el caso de Estrabón (que luego se verá) y que llega a aplicar a toda la franja cantábrica y noratlántica los mismos tópicos y lugares comunes.

Las fuentes arqueológicas nos informan acerca de la cultura material de las sociedades que vivían en la Gallaecia de antes y después de la conquista romana. Nos hacen ver un panorama bastante uniforme, (aunque con variantes regionales o zonales), que nos lleva a pensar en una cierta homogeneidad que, al tiempo que los identifica, los diferencia de los demás. Algunas veces, la investigación tradicional pensaba que la presencia de materiales de origen romana bastante tiempo antes de la conquista, favorecería el estableciemiento de una línea continua desde esas primeras aportaciones materiales hasta la arqueología romano-provincial más tardía, pero eso supondría prestar poca atención a otras transformaciones que no son tan visibles en arqueología.

Las fuentes epigráficas (como las numismáticas) pertenecen mayormente, lo mismo que las anteriores, a una época posterior a la conquista, pero en muchos casos nos pueden dar informaciones y datos relativos a la etapa anterior prerromana. Se trata de un gran número de inscripciones latinas, donde hallamos abundantes testimonios sobre la onomástica indígena y romana o sobre las diferentes divinidades, y de las que se deducen datos referentes a la organización político-social o incluso a los gustos artísticos.

Las fuentes etnográficas, con la confrontación de los datos históricos con los usos, costumbres y cultura material más tradicional, pueden ser también de cierto provecho siempre que huyamos del peligro de las analogías rígidas y descontextualizadas. Relacionado con ellas está el folclore arqueológico, es decir, todo lo relacionado con los nombres y las leyendas y cuentos referidos a yacimientos arqueológicos, y que pueden ocultar, bien interpretadas, diversas informaciones y datos sobre éstos.

     Si se quiere estudiar la formación y evolución histórica del pueblo galaico, pueden darse los siguientes pasos o fases:

- Definir los rasgos arqueológicos de ese pueblo, sea de forma local o general

- Conocer y valorar la aculturación material que se produce antes y después de la conquista.

- Investigar las formas de organización socio-políticas y económicas, así como sus aspectos ideológicos.

     De esta forma, a través del estudio de todas las fuentes, se puede llegar a comprender la evolución de las tradiciones indígenas (más puramente castreñas), la aportación de los elementos que vienen con Roma, e incluso el influjo de otras zonas vecinas, para confluir en una nueva realidad histórico-cultural que tendrá una gran relevancia y pervivencia en la conformación de Galicia.

La realidad existente antes de la llegada de Roma. La Cultura Castreña

     El Castro es una realidad física y paisajística que evoca un núcleo poblacional antiguo correspondiente a un contexto histórico y cultural amplio, ya que hay castros que surgen a finales de la Edad del Bronce y otros que se ocupan hasta en época suévica. En cambio, la Cultura Castreña en sentido estricto tiene unos límites espaciales y temporales determinados: abarca el ángulo del Noroeste ibérico (desde el río Douro al Navia, por lo menos), y ocupa 4 o 5 siglos en torno al cambio de Era. Conlleva de por si una cultura material, de estructuras constructivas y de útiles e instrumental, vinculadas a ese tipo de asentamiento, generalmente bien defendido de forma natural y/o artificial.

     Existen en esta Cultura algunos elementos que presentan rasgos de uniformidad, primitivismo y perduración morfotipológica (cerámica, orfebrería, ciertos útiles...), que podía hacer pensar en unas comunidades cerradas sobre si mismas y relativamente aisladas de otras áreas. Además, debe añadirse un "celtismo" que, para algunos autores, impregna todas las consideraciones materiales e inmateriales, a partir de una vieja arqueología de raíces románticas así como del análisis de los datos lingüísticos. Sin embargo, hay que señalar que el mundo anterior a las llamadas "oleadas célticas", muy discutidas y hoy en día negadas por la mayoría de los autores -como tales desplazamientos masivos de pueblos-, ya tenía un peso importante como substrato cultural, y además, al N.O. no está aislado ni con respecto a la Península ni con otras zonas, por lo que no es un área cerrada en si misma, sino que mantiene unas amplias relaciones tanto marítimas (atlánticas pero también mediterráneas) como terrestres (cercanas o lejanas).

     Sobre una misma realidad arqueológica pueden darse distintas realidades históricas. La Cultura Castreña es un modelo de ocupación poblacional y de usos ergológicos o materiales que pueden darse bajo circunstancias históricas diversas, con formaciones sociales y políticas distintas; es decir, no es unívoca ni tan simple la relación entre pueblo y cultura (arqueológica), porque el uso de ciertas técnicas y útiles puede extenderse más allá de los límites de un pueblo o de una "etnia".

     Habría que definir este problema distinguiendo el tema lingüístico (sí fundamentalmente céltico), del ámbito arqueológico (de la cultura material, muy variada y singular), y del concepto étnico (mucho más complejo aún), pero sin hacer compartimentos estancos y rígidos que son improcedentes en el análisis histórico.

     Las distintas teorías existentes parecen coincidir en tres puntos básicos:

- Reconocen la existencia de un pueblo precéltico (¿también preindoeuropeo?), instalado en el Noroeste antes de la formación de la Cultura de los Castros.

- A partir del s.IX - VIII a.C. llegarían a la Península Ibérica nuevos elementos de población originarios de la Europa Central (no necesariamente en "oleadas"), y de los que forman parte grupos célticos; entre los s. VII y VI a.C. se producen intensos contactos entre estos grupos y el medio indígena anterior del Noroeste.

- Existe la posibilidad de "colonizaciones" (o mejor, de meros contactos), de elementos célticos a través del Atlántico entre el Noroeste ibérico y la Bretaña francesa e islas Británicas.

     El lingüista A.Tovar considera que lo que aparece en la historia como culturas célticas del Occidente de Europa son el resultado de una fusión, en la que el nombre y elementos muy importantes y coherentes de la lengua y la cultura son célticos (e indoeuropeos), pero en otros aspectos de la cultura y de la misma etnia, hay componentes muy importantes de una tradición occidental más antigua, y también existen influencias de procedencia mediterránea.

     En todo caso, otros autores como J.Untermann ven un claro componente lusitano en la lengua, de familia céltica, del Noroeste peninsular.

     Sobre el mundo de la Cultura Castreña, unitario pero también diverso, intervienen influjos culturales lejanos, seguramente debido al comercio de metales (estaño, plomo, oro...). Junto a ellos o a través de ellos, se pueden también detectar resabios e influencias de las grandes civilizaciones mediterráneas, como materiales púnicos del s.VI - V a.C. y vasijas griegas del IV a.C.

     Hay que insistir en la penetración de materiales romanos bastante tiempo antes de la conquista, sobre todo cerámica a tenor de los hallazgos que se producen, lo que no tiene que entenderse, como ya se decía antes, como un primer estadio de la "Romanización", sino única y exlusivamente como un intercambio o una ampliación de las relaciones y rutas comerciales.

Periodización de la Cultura Castreña

     La Cultura Castreña, que abarca propiamente desde el s.V a.C. al s.I d.C., pero que pervive (en cuanto a que se siguen ocupando castros) hasta el s.V d.C., no es un concepto estanco e unitario a lo largo de su extensa duración, sino que hay una evolución y unos cambios producidos, por un lado, por la propia dinámica interna de esta Cultura, y por otro, por las influencias e impulsos procedentes del exterior.

     Sintetizando las teorías de los diversos autores, se pueden dintinguir cuatro períodos o fases:

1.- Castreño Inicial (s.VII - V a.C.): transición Edad del Bronce - Edad del Hierro, primeros castros con estructuras pétreas (Torroso, Penalba, O Neixón Pequeno, Penarrubia, A Graña...).

2.- Castreño Pleno (s.V - I d.C.), con varias subfases (según algunos autores):

A) S.V - III a.C.: aparecen materiales de importación de procedencia fenicio-púnica y griega

B) S.II - I a.C.: aparecen los materiales de importación romana, sobre todo a raíz de las campañas de Décimo Junio Bruto y de Julio César; destaca además una evolución en la construcción arquitectónica (ya toda de piedra salvo en dependencias anejas) o en el arte (con influencias centroeuropeas y mediterráneas), así como en el conjunto de la cultura material (cerámica, molinos circulares, difusión del hierro al lado del bronce, etc.). (Castros de Borneiro, O Neixón Grande, Baroña, Castromao, Troña, Sta.Trega, poblado de A Lanzada...).

C) Fines del s.I a.C. - fines s.I d.C. (época Flavia): se acentúan los influjos externos que impulsan la propia evolución interna de los castros, aumentan las importaciones (comercio estable, circulación monetaria, cerámica...), comienza la explotación económica por parte de Roma (minería del oro), y hay un desenvolvimiento de las artes plásticas castreñas. (Castros de Santa Trega, Vigo, Coto do Mosteiro, S.Cibrán de Lás, Elviña, Barán, Fazouro, etc.).

3.- Castreño Final o Galaico-romano (según los autores) (fines s.I d.C. - s.V d.C.: entrada plena de la Gallaecia en los sistemas romanos de organización territorial, social y económica, con difusión de nuevos asentamientos (ciudades, mansiones viarias, villae, vici...), recuperación y re-fortificaciones de algunos castros o castella y, en suma, formación de una Cultura Galaico-romana tanto en los aspectos materiales y socio-económicos como ideológicos (político-religiosos). (Castros de Viladonga, Sta.Trega, Santomé, Cidá do Castro de San Millán, algunos castros mineros, poblado de A Lanzada, etc.).

Las fuentes textuales y la etnografía castreña

     Las fuentes escritas por los grecolatinos (en todo caso "romanos") que citan a la Gallaecia de manera muy variada y distinta tanto en extensión como en contenido y propósito, pueden agruparse en dos grandes bloques.

     Un primer grupo engloba a los autores que proporcionan noticias y datos de carácter geográfico y/o etnográfico (a veces simples menciones en itinerarios), y entre ellos pueden citarse Silio Itálico, Pomponio Mela, Ptolomeo y, sobre todo, Plinio El Viejo y Estrabón.

     Plinio estuvo en Hispania en el 73 d.C. y nos da una visión de primera mano referida tanto a los aspectos administrativos como, y sobre todo, a las actividades económicas del N.O., siendo especialmente útiles e interesantes sus descripciones de la minería aurífera astur-galaica.

     En cambio, el griego Estrabón (o Strabon) en el s.I d.C., basándose en otros autores anteriores y sin haber estado nunca en la Gallaecia, nos describe como eran las poblaciones prerromanas del Norte y Noroeste peninsular (sin hacer excesivas distinciones entre todas ellas) y, sobre todo, las "ventajas" que tuvo para aquellas su conquista y posterior integración en el Imperio Romano. Su carácter ciertamente propagandístico (a favor del poder de Augusto), sus prejuicios al describir las costumbres de los "bárbaros" (desde el punto de vista de la civilización greco-romana), así como la falta de matizaciones suficientes entre las diversas áreas, obligan a relativizar mucho sus informaciones, aunque siga siendo el autor más citado a la hora de estudiar el mundo prerromano del N.O. en las décadas anteriores y posteriores al cambio de Era, y su uso debe confrontarse con otras fuentes históricas (arqueológicas, epigráficas o de otro tipo).

     A modo de ejemplo, y partiendo pues de la idea de que Estrabón contrasta continuamente lo negativo de la singular cultura prerromana con los aspectos positivos de la "Pax romana" (y mediterránea), nos podemos preguntar hasta que punto sus descripciones se corresponden con algunos aspectos que conocemos de la realidad histórica prerromana:

- Algunas de sus informaciones relativas al ateísmo de los galaicos son falsas, como muestran, por ejemplo, las numerosas inscripciones que contienen nombres de deidades indígenas.

- La posible utilización "higiénica" o doméstica de los orines tiene unos paralelos semejantes en otras partes del mundo antiguo, por sus propiedades terapéuticas.

- Parte del pan castreño pudo ser fabricado con bellotas, pero también conocían el uso de cereales (se consideraba que la introducción del cereal era paralela a todo lo que se relaciona con la buena orden social y de ahí que Estrabón insista en que no conocían el trigo, ni el vino, ni el aceite -sino la cerveza y la manteca).

     En resumen, muchos datos aportados por Estrabón pueden ser ciertos (como la existencia de construcciones de uso social o común, con rebancos para sentarse, presentes en los castros), pero deben ser siempre aislados o relativizados de la trama ideológica que los inspiró, y confrontados siempre en lo posible con las informaciones procedentes de otras fuentes.

     Un segundo grupo de fuentes escritas grecolatinas lo forman las de los autores que nos dejaron el relato histórico de aquella época, en particular referidos a la conquista militar del Noroeste y a la etapa final del Imperio. Además de las referencias contenidas en Estrabón, Silio Itálico, Plinio el Viejo ya citados, o en Avieno (autor del s.IV d.C. pero que usa textos del s.VI a.C.), otros autores como Tito Livio y Apiano nos hablan de la expedición de Décimo J. Bruto, mientras Dión Casio y Floro (y más tarde Paulo Orosio) nos dan su versión de las guerras astur-cántabras, haciendo hincapié, y no de manera gratuita, en episodios heroicos como el del Monte Medulio.

La organización de las comunidades castreñas

     Lo que conocemos en la época romana como Gallaecia no existe como entidad territorial histórica antes de la llegada de los romanos. Estrabón explica que los Kallaikoi (Gallaeci) poseían tierras limítrofes con la Lusitania, y Plinio los sitúa en el Conventus Bracaraugustanus (cerca del Porto) como un pueblo más; este nombre de Galaicos se aplicó a todos los pueblos del N.O. por simplificación, teniendo los otros populi unos nombres "demasiado largos y oscuros" a decir de este último autor latino.

     A partir de las campañas de D.J.Bruto, el nombre de Gallaeci deja de ser desconocido para los romanos, pasando a designar una zona mucho mayor que la originaria, dándole nombre a los pueblos del Noroeste, todos ellos con rasgos comunes, y conformando así el concepto de la Gallaecia, luego subdividida también con un transfondo de la realidad de cada área, en Lucensis y Bracarensis.

     Es lógico pensar que las comunidades que hallamos con los romanos ya existían antes de su llegada, ya que éstos siempre utilizaron las formas organizativas preexistentes, tratando siempre de adaptarlas y transformarlas en su provecho, constituyéndolas ya a fines del s.I d.C. en res publicae. En Galicia, las comunidades se agrupaban de forma distinta que en el resto de Hispania, y así, aquí no existe ningún testimonio de organización gentilicia ni, por supuesto, "tribus" ni "clanes" en el sentido propio del término. Lo que se documenta aquí (por las fuentes textuales, las incripciones y hasta la arqueología), son las formas de organización social representadas por una C invertida (>), que debe leerse (según la mayoría de los autores actuales) como castellum (=castro), forma indígena aunque esté formulada a la manera romana, de la misma forma que las inscripciones están escritas en latín, como lengua oficial del poder, cuando los indígenas aún hablaban en otro idioma, céltico o menos céltico. (Recordemos por ejemplo, como apuntó A.Balil, que los epitafios de cualquier parroquia rural gallega están en castellano cuando el idioma usado en ese ámbito fue siempre el gallego) Cada comunidad, cada populus o pueblo, funciona como una unidad, aunque no a la manera de la polis griega o una respublica romana. Dentro de cada pueblo de aquellos había diferentes sub-núcleos o sub-comunidades que tenían cierta autonomía, y que estarían expresadas en las inscripciones por medio del término Castellum, y que tenían tanta entidad como para hacer pactos de hospitalidad (tesserae hospitalitatis como las de O Courel o de Castromao) o bien, actuando como comunidad con cierto carácter público, erigir dedicaciones votivas a Júpiter. Por debajo de ellas estaría ya la estructura familiar, seguramente de amplios núcleos de parentesco, dentro de un modelo patriarcal (como el romano) aunque quizás con un sistema de filiación matrilineal.

LA EVOLUCIÓN HISTÓRICA

La Conquista militar

     La conquista efectiva se produjo al final de las Guerras Astur-Cántabras, alrededor del año 19 a.C. Se establecen fundamentalmente dos fases:

1.- "Lusitana", en distintas etapas, con expediciones de exploración del territorio, de castigo o de pillaje:

- La primera campaña militar tiene lugar en el 137 a.C. con Décimo Junio Bruto, que llega a orillas del Miño después de cruzar el Limia, recibiendo por esto el apodo de "Galaico".

- Sobre el año 60, Julio César llega por mar a Brigantium, buscando, más que el control del territorio, el descubrimiento de nuevas vías de acceso y el logro de recursos para él mismo.

2.- "Astur-Cántabra", desenvuelta más bien en el interior del N.O., donde destacan las campañas de Augusto entre el 26 y el 19 a.C., que suponen el sometimiento, por lo menos formal y oficial, del Norte y Noroeste de Hispania al naciente Imperio, dando lugar a su peculiar Romanización.

La reorganización territorial en un nuevo marco político-administrativo y económico

     Ya acabada la conquista, se producirán una serie de transformaciones, pues habrá un fuerte trabajo de re-organización que afecta tanto al campo militar como al de la estructuración y administración de los nuevos territorios ocupados.

     Los romanos utilizarán las formas organizativas existentes en estos pueblos, pero adaptándolas e interpretándolas según las necesidades prácticas del Imperio. La estructuración de estas sociedades en pequeñas agrupaciones no era adecuada a la nueva administración, por lo que fue preciso definir unas entidades territoriales mayores, que serán los populi o las civitates (como comunidad o conjunto de personas, no como "ciudades" propiamente dichas).

     Es posible pensar en una solución de compromiso romano-indígena, por la que las comunidades castreñas mantendrían su propia existencia, pero dentro de un nuevo marco político-administrativo.

     Actualmente, se sabe que en el año 1 d.C. ya se habían constituído los Conventos Jurídicos, demarcación territorial de carácter administrativo, jurídico, religioso y hasta militar. Los conventus que se crean, con las capitales en Lucus Augusti, Bracara Augusta y Asturica Augusta, son regiones con una entidad histórica clara, semejantes entre ellas pero también con matices propios en cada caso. Al establecer estos conventus, los romanos convirtieron regiones con determinada identidad cultural en verdaderas comunidades históricas.

Las transformaciones del castreño bajo la dominación romana

     Ya después de la conquista, Gallaecia aparece como una realidad administrativa nueva creada por los romanos, al lado de la existencia de otras connotaciones (por ej. militares). No inventaron una nueva región, sino que le dieron forma político-administrativa, con una entidad muy bien definida culturalmente, y que perdurará a lo largo del tiempo como comunidad histórica.

     Los castella, como figura de demarcación social y territorial (pero no tanto como lugar de asentamiento habitacional), desaparecen a finales del s.I d.C.; esto se traduce en un cambio en la mención del origo: hay ahora un nuevo tipo de comunidades que abundan a la hora de citar la procedencia u origen de una persona; se da paso así a las res publicae romanas, lo que proporciona integridad y coherencia a las comunidades mayores, procurando eliminar los subgrupos o subcomunidades. De esta manera, al mencionar el origo se hace innecesaria la referencia al propio castellum, pero aparece la fórmula de mencionar el adjetivo del nombre de los castella (Talabrigensis, Eleanobrigensis...), o bien sólo la referencia al populus o a la civitas (Seurri, Limicorum...).

     También habrá cambios en la religión, pues desde mediados del s.I.d.C. tiene lugar la adopción, por parte de los indígenas, de las prácticas y creencias funerarias y religiosas romanas. En las tumbas de incineración y, más tarde, de inhumación, comienza a constatarse el uso de inscripciones según modelos latinos, aunque con peculiaridades propias del N.O. Otro ejemplo significativo son las dedicatorias a Júpiter Óptimo Máximo (como representante del poder romano en todos los sentidos), o la asimilación de divindades indígenas a deidades como los Lares Viales o Marte. Con todo, perviven, como muestra de un sincretismo casi perfecto, dioses prerromanos como Coso, Bandua, Verore, Navia, etc., muchos de ellos con funciones todavía discutidas.

     Los tratados o pactos de hospitalidad, hechos en placas de bronce como los ya dichos de O Courel o de Castromao, realizados entre algunas comunidades indígenas o entre éstas y las autoridades romanas, cumplían la función de obligar a los hispánicos a convivir en "armonía", para poder crear las nuevas comunidades y que éstas funcionasen como tales dentro del Imperio.

     Como ya se dijo antes, la Cultura de los Castros no fue algo estanco ni uniforme a lo largo del tiempo que duró, ni en su evolución después de la conquista romana. Hoy en día, a la luz de las investigaciones más recientes, no es descaminado pensar que muchos de los rasgos que ilustran y tipifican en la bibliografía más conocida a la Cultura Castreña, se desarrolla precisamente después de la conquista de Augusto. De ahí que muchos consideren una o unas fases más del Castreño, el período que abarca desde la organización de Augusto hasta la de Vespasiano (los dos primeros tercios del s.I.d.C.), e incluso desde éste hasta el fin del Imperio en el s.V d.C.

Los cambios en la época Flavia (último tercio del s.I.d.C.)

     Es muy probable que los cambios de este momento fuesen debidos, en todo o en parte, a la concesión (alrededor del año 73-74) por el emperador Vespasiano del llamado Ius Latii a toda Hispania. Este derecho de ciudadanía latina suponía la organización al estilo romano para todas las comunidades que se acogían a él. Las que ya habían alcanzado un alto grado de transformaciones, lo que las posibilitaba para vivir al modo de vida romano o "romanizadas", eran impulsadas a acogerse a este derecho, pues era beneficioso para el Imperio y para preservar la paz y el orden que facilitarían la subseguinte explotación económica.

     Paralelamente, se pordujo una mayor diversificación de la población frente al poblamiento antes también disperso, pero que estaba concentrado sólo en los núcleos determinados y bien defendidos que eran los castros. Ahora, aparecen (después de los campamentos militares), las ciudades, los vici o pequeños poblados mal conocidos, las mansiones viarias, las villae (sobre todo en época tardía), casales y otros núcleos, todo alrededor de un nuevo e importante entramado viario.

     Asimismo, se aprecian cambios en la arquitectura de las construcciones: los muros, ya siempre de piedra, son rectos, forman esquinales perfectos y se cubren con tejas de barro, pero conviven, sobre todo en los castros, con las plantas circulares y ovales cubiertas de paja, conformando en ellos una organización casi "urbanística" o "protourbanística" (que no urbana, reservada a las ciudades), pero siempre adaptada al terreno y a las necesidades peculiares de cada caso.

     El desarrollo de las explotaciones mineras auríferas a gran escala, sobre yacimientos primarios (en roca) o secundarios (en aluvión), supuso un factor importante y fundamental en la actividad económica y en la organización del territorio, como sucedió con el desarrollo del comercio marítimo y terrestre. La agricultura y la ganadería se hacen, al tiempo, más intensivas y extensivas (introduciéndose además nuevos productos como el trigo, el aceite, el vino o la salazón), lo que igualmente se deja ver en la ocupación del espacio, tanto de habitación como de explotación.

     En el entramado de estas actividades económicas pueden rastrearse también nuevos grupos sociales que ahora harán fortuna: magistrados y altos cargos romanos, funcionarios militares y administrativos para el control de las minas, comerciantes y artesanos profesionales, etc., al tiempo que aparecen nuevos grupos como esclavos o libertos (éstos muchas veces ligados a la administración imperial), inmigrantes, etc., al lado de una "aristocracia indígena" y colaboracionista pero de posibles resabios "bélicos", tal como mostrarían las estatuas de los guerreros galaico-lusitanos. Dentro de una sociedad compartimentada como la romana, los mecanismos de ascenso social, y económico, debieron funcionar relativamente bien en la Gallaecia.

CONCLUSIÓN

La Cultura Castreña en la época Galaico-romana

     El paisaje histórico de Galicia se formó, pues, en gran medida, en la época galaico-romana, precisamente por la conjunción del mundo castreño prerromano con los aportes foráneos, fundamentalmente venidos de otras provincias romanas. Un ejemplo estaría en la convivencia de castros (coma el de Viladonga), con el nuevo tipo de asentamientos tipo villa (como la cercana de Doncide), ya en plena época bajoimperial tardía.

     El cambio histórico es fundamental y dará lugar a una configuración cultural nueva, marcada por la ocupación del territorio, por la forma del hábitat, por el tipo y estructura de propiedad de la tierra y sus sistemas de explotación y distribución.

     El substrato poblacional sería mayoritariamente indígena, pero el grupo social de mayor dominio y poder tiene muchos elementos foráneos (sobre todo al comienzo de esta etapa galaicorromana), procedentes de otros lugares de Hispania, de otras provincias ya romanizadas o, incluso, de zonas del Mediterráneo oriental, además de los indígenas "con fortuna".

     La Romanización, pues, así determinada, consistiría en la asimilación por parte de la Cultura Castreña, de unos cambios y unas transformaciones materiales e ideológicas que, por un lado, la impulsan y la desenvuelven, y por otro, la incluyen en un contexto, el del Imperio romano, común a otras áreas, pero manteniendo unas características singulares y bien diferenciadas.

APLICACIÓN A LAS POSIBLES ACTIVIDADES

La documentación arqueológica de la Cultura Castreña y Galaico-romana

     En el Museo del Castro de Viladonga se pueden encontrar toda una serie de datos e informaciones de tipo material y ergológico que son susceptibles de utilizar como fuente de conocimiento para esta etapa histórica (al lado de otras fuentes como las textuales, antiguas y modernas), tanto por parte de investigadores y eruditos como, y esto es lo que importa, por los profesores y alumnos de los distintos niveles educativos. Una selección de aquellos datos e informaciones son los que se pretende resumir en las 26 Fichas de trabajo que se ofrecen junto con esta Unidad Informativa, y que cada Profesor tendrá que escoger a la hora de utilizarlas con sus alumnos según el nivel, la capacidad e incluso la actitud de éstos.

     De forma orientativa y esquemática, aquella cultura material castreña y galaico-romana puede resumirse en los siguientes bloques:

A.- Materiales pétreos:

- Molinos planos (barquiformes o naviformes), relacionados sobre todo con la recolección de productos naturales
- Molinos circulares o giratorios, relacionados, además de lo anterior, con la iniciación de prácticas agrícolas estables
- Quicios y gonces (piezas sobre las que se montan y giran las puertas de las construcciones)
- Pesas de piedra de pizarra, para fijar las cubiertas de paja o colmo de las construcciones
- Pesas de telar, fusayolas y otras piezas relacionadas con el tejido
- Herramientas y armas: afiladores, alisadores, mazas, percutores, azadas, machados...
- Juegos y juguetes, amuletos, colgantes de uso diverso

B.- Materiales metálicos

- Elementos de adorno y vestuario (de oro, plata, hierro y bronce): torques y collares, arracadas y pendientes, anillos, brazaletes y braceras, broches, fíbulas y hebillas, botones y apliques diversos, "atalajes" y apliques para caballerías...
- Piezas variadas de uso doméstico: calderos, cazos, coladores, agujas, etc.
- Herramientas: balanzas, compases, pinzas, tijeras, hoces y podones, y útiles para diversos oficios (canteros, mineros, orfebres, carpinteros...), como picos, cinceles, gubias, trenchas, martillos, argollas, punzones, clavos, un bastrén o cuchilla, etc.
- Piezas monetarias (monedas de oro, de plata y, sobre todo, de bronce)
- Armas de caza y "de guerra": cuchillos, puñales y espadas cortas, lanzas y dardos...
- Otros instrumentos y objetos para usos diversos: piezas de carro, llaves, bisagras, grapas, un peine para el lino y la lana, un cencerro, etc.

C.- Cerámica:

- De tradición castreña (varios tipos)
- Común romana (varios tipos, de cocina y de mesa)
- "Terra sigillata" (fina de mesa, importada: sudgálica, hispánica, tardía, y también imitaciones...)
- Otros objetos de barro (fusaiolas, fichas, colgantes, etc.)

D.- Otros materiales:

- Azabache (anillos, adornos)
- Vidrio (vasos, copas, jarras y otros recipientes, cuentas de collar y adornos)

     Esta estructuración o división en bloques no quiere decir que cada alumno o grupo de alumnos tenga que trabajar en un solo lugar del Museo recogiendo datos sobre una cuestión determinada, sino que en cada una de sus salas, en paneles, en vitrinas y en maquetas, van a encontrar información sobre aquello que les interese para su trabajo; éte es un aspecto, el de la globalidad de la información, que el profesor debe hacer ver y entender antes de la visita.

LOS POSIBLES TEMAS A ESTUDIAR Y DESARROLLAR

     Todos aquellos materiales, presentes entre los hallazgos producidos en el Castro de Viladonga, y el propio yacimiento en su conjunto, permitirán estructurar los conocimientos relativos a los diferentes aspectos de este sitio pero también, con carácter general y conjugándolos con otras fuentes de conocimiento como las textuales, los referentes a la Cultura Castreña y Galaico-romana. Aquellos conocimientos podrían esquematizarse así:

1.- Situación, contextualización y organización espacial del Castro:

- geográfica y topográfica
- histórica y cultural
- distribución y ocupación del espacio dentro del Castro
- tipos y formas de las construcciones

2.- Aspectos defensivos del hombre y del territorio:

- tipos de defensas en el Castro (murallas, fosos, naturales...)
- armas (tipos, materiales...)

3.- Aspectos y actividades económicas:

- minería y orfebrería
- actividades agrícolas y ganaderas o pastoriles
- recolección, caza y pesca
- oficios artesanales y domésticos - intercambios (cambio, comercio...)

4.- Costumbres sociales y aspectos domésticos:

- la vida cotidiana en el Castro
- el papel de la mujer y del hombre, de los viejos y de los niños...
- actividades y elementos domésticos (el interior de la casa, el vestuario, el ornato...)

5.- Aspectos ideológicos y lúdicos:

- creencias, cultos y posibles ritos (amuletos, objetos votivos...)
- juegos y uso del ocio

     Todos estos aspectos y las informaciones a ellos referidas, son los que se quieren reflejar en las Fichas de trabajo que se aportan como sugerencia de actividad, y para su cumplimiento se encontrarán los datos en las propias salas del Museo y en el mismo Castro, además de ser complementadas por medio de guías, folletos y, lógicamente, por las enseñanzas del profesorado.

 

BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA

* F.ARIAS VILAS: A Romanización de Galicia, (Ed.A Nosa Terra), Vigo 1992.

* F.CALO LOURIDO: A Cultura Castrexa, (Ed.A Nosa Terra), Vigo 1993.

* A.ROMERO MASIÁ-X.M.POSE MESURA: Galicia nos textos clásicos, (Monografías Museo S.Antón, 3), A Coruña 1987.

* A.TRANOY: La Galice Romaine, (Ed.De Boccard), París 1981.

* VV.AA.: La Romanización de Galicia, (Cuadernos de Sargadelos 16), A Coruña 1993 (2ª ed.).

* VV.AA.: Cántabros, Astures y Galaicos, (Exposición Ministerio de Cultura), Madrid 1982.

* VV.AA.: Estudos de Cultura Castrexa e Historia Antiga de Galicia, (Univ. de Santiago- Inst.P.Sarmiento), Santiago de Compostela 1983.

     También se pueden consultar obras de referencia o Historias generales como:

* X.AGRAFOXO: Didáctica da Prehistoria de Galicia, Noia 1992 (Ed.propia)

* X.AGRAFOXO: Didáctica da Historia Antiga e Medieval de Galicia, Muros-Noia 1993 (Ed.Toxosoutos)

* Gran Enciclopedia Gallega, s.v. "Castros", "Celtas", "Cultura Castrexa", "Escultura", "Romanización", e outras.

* VV.AA.: Historia de Galicia, I, (Ed. Planeta), Barcelona 1980.

* VV.AA.: Galicia. Historia, I, (Ed. Hércules), A Coruña 1993, e
   VV.AA.: Galicia. Arte, I, (Ed. Hércules), A Coruña 1994.

* VV.AA.: Historia xeral de Galicia, (Ed. A Nosa Terra), Vigo 1997.

     Para los Aspectos particulares de este yacimiento, véase la Bibliografía sobre el Castro de Viladonga en la Introducción de este Programa de Acción Didáctica.

 

Solución a la Ficha nº 26
1-BRONCE
2-FÍBULA
3-CORONA
4-FUSAYOLA
5-MURALLA
6-ARRACADA
7-FOSO
8-TORQUES
9-ARQUEOLOGÍA
10-SIGILLATA

Asociación de Amigos del Museo