- ¡Que suerte tenías!, podías pasarte casi todo el día fuera de casa. A mi madre no le gusta mucho que corretee sin rumbo por las calles de Lucus, que algunas veces están llenas de gentes procedentes de muchos sitios, incluso de muy lejos.
Página anterior

Página siguiente

- Aquí en el Castro siempre había algo que hacer fuera de casa: yo iba a ver como trabajaba el herrero Cloutio, que hacía y arreglaba herramientas en un taller que tenía en la parte exterior de la muralla más alta de nuestro poblado.