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     Aquellos días del año 290 de nuestra Era serían especialmente buenos para Caelio, porque iba a pasarlos al Castro de Vila Dominica, la aldea de sus abuelos Circino y Alona. En este Castro había vivido también su madre Nantia antes de casarse con su padre Ambato, un buen cantero que labraba piedra para hacer casas en la ciudad de Lucus Augusti. Caelio, siempre atento a lo que sucedía a su alrededor y viendo que las cosas eran algo distintas a las de esta urbe en la que él residía, quiso saber como era la vida por este lugar de la gran llanura lucense...