He aquí un fragmento de la historia del hombre gallego que nos llevará a recorrer los caminos y los alrededores del Castro de Viladonga, integrado hoy, como hace casi dos mil años, en el paisaje “chairego”. Desde 1971, se fue retirando la tierra que lo había ido cubriendo con el paso de los siglos, dejando a la vista así muchas de las construcciones y de los objetos que fueron hechos y empleados por los hombres, mujeres y niños que dieron vida a este poblado castreño en época galaico-romana.

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