ARQUEOLOGÍA LUCENSE DESDE EL AIRE
Felipe Arias Vilas
Tamén en galego

El MUSEO DEL CASTRO DE VILADONGA tiene entre sus fines y objetivos el de divulgar y difundir todo tipo de actividades y trabajos relacionados con la investigación arqueológica, y uno de ellos es el que se refiere a las prospecciones de reconocimiento e identificación de yacimientos.

Dentro de este apartado, uno de los aspectos más utilizados es el de la fotografía aérea, como complemento de otros estudios e investigaciones tanto de campo como de gabinete. Pero, además, la visión desde el aire de los diferentes tipos de sitios arqueológicos resulta particularmente interesante, vistosa e incluso espectacular. Por esta razón, entendimos que era de gran interés ofrecer a todo tipo de público una Exposición selectiva de diversos yacimientos arqueológicos de la provincia de Lugo vistos desde el aire.

Lógicamente, no todos los yacimientos se ven igual desde la altura de un avión o de un helicóptero, y en la propia Exposición se explican las distintas características de cada sitio o de cada bloque (cronológico-cultural) de sitios. Es necesario destacar, como ejemplos bien demostrativos que abundan en esta selección, la presencia tantas veces monumental de la mayoría de los castros o bien de las minas de época romana, mientras que otras veces, la visión desde lo alto apenas permite localizar algunas formas en el paisaje que se deben a acciones del hombre sobre el medio geográfico y natural a lo largo de los siglos, dejando en éste unas huellas que ya son, en muchas ocasiones, verdaderos restos arqueológicos.

Muchas de las fotografías que se recogen en esta muestra pertenecen al archivo gráfico del Museo del Castro de Viladonga, y todas las expuestas se deben y se agradecen a diversas personas y/o entidades: al vuelo "americano" de 1956-1957, a Juan Carballal, a José Latova (Ministerio de Cultura), a Luciano G.Alén y Xosé M.G.Vilasó, a José R.Pro, a Jesús Caínzos (SAGA) y, sobre todo, a miembros de la Sección de Arqueoloxía del Instituto de Estudios Galegos y a Gerardo Gil (ICONO).


Por su propio tamaño, su estructura exterior y la disposición en el terreno, las "MÁMOAS" o "MEDORRAS" (túmulos megalíticos gallegos) no suelen destacar en una fotografía aérea, ya que su visión más fácil es la que se produce precisamente a la misma altura del suelo sobre el que se ubican, generalmente penillano o de pendiente suave.

Aún así, es factible a veces reconocer ciertas marcas o puntos en el terreno, como sucede con las "medorras" de Rozas en el vuelo de 1956-1957, comúnmente agrupados en conjuntos que son característicos de este tipo de cementerios de hace más de 3.500 anos. En este sentido, las modernas técnicas de prospección mediante fotografía aérea (sea convencional, infrarroja o de otro tipo), han avanzado mucho para localizar necrópolis megalíticas.

En otras ocasiones, el yacimiento es perfectamente visible al estar al descubierto el dolmen o cámara funeraria pétrea, como ocurre con el situado en el monte de Adai.


LOS CASTROS

Los castros son los yacimientos arqueológicos más visibles y notorios en el paisaje gallego, hasta el punto que lo identifican perfectamente, al tiempo que son una referencia histórica y patrimonial de enorme importancia en Galicia.

Si bien muchos asentamientos castreños son también claramente perceptibles a nivel de superficie, la fotografía aérea ha servido en muchas ocasiones para identificar y localizar un buen número de ellos, como parecen querer demostrar los estudios de A.Bouhier. Además, algunos castros recogidos en esta Exposición ofrecen una monumentalidad que los convierte en muestras claves de nuestro Patrimonio Cultural.

Por otro lado, así como la Cultura Castreña conoce, dentro de su homogeneidad diferencial, diversas fases evolutivas y distintas variantes regionales dentro del Noroeste, también los yacimientos castreños muestran una gran variedad tipológica que queda reflejada en la fotografía aérea. Aunque no es posible disponer de ejemplos de castros costeros, sí abundan los asentamientos sobre grandes o pequeñas elevaciones de terreno o bien en ladera (generalmente de tipo minero y galaico-romanos), o de llanura ("agrícolas" para muchos autores), etc.

Sin embargo, son pocos los castros excavados total o parcialmente en la provincia de Lugo: Penarrubia, Fazouro, Barán, Torre de Sobredo, Vilar y sobre todo Viladonga (que merece consideración aparte), pueden ser ejemplos a citar aunque con un grado de investigación y de conservación muy distinto en cada caso y por circunstancias también muy diversas.

En casi todos los casos conocidos, son de destacar los sistemas defensivos basados en murallas y fosos, a veces combinados con antecastros o sucastros, y complementados por parapetos de muy compleja disposición, pero que la fotografía aérea permite comprender más fácilmente.


El pequeño CASTRO DE PENARRUBIA (Lugo), que conoció una breve excavación en los años setenta, pasa por ser uno de los asentamientos castreños más antiguos de Galicia y correspondería al grupo de primeros "castriños" que extienden sus raíces en la Edad del Bronce ya en transición a la del Hierro (s. VI a. C.).


Frente al otero o elevación relativamente destacada de Penarrubia y no lejos de él, se encuentra el CASTRILLÓN DE ADAI (Lugo): es un anillo circular, tan pequeño como perfecto, situado en una ligera pendiente y con una muralla terrera, tuvo posiblemente un cierto papel agrícola, cuando no estratégico para la ocupación del territorio en época galaico-romana, con una muy probable relación con la ciudad de Lucus Augusti.


CASTRO DE SAN COSME DA PENA (Sarria)

CASTRO DE BARÁN (Paradela)


CASTRO DE DISTRIZ (Monforte de Lemos): Un ejemplo de castro que casi se aprecia mejor desde tierra, donde destaca por su elevación sobre el terreno circundante, que desde el aire. Adviértase, no obstante, su sencilla traza defensiva, ligeramente perdida por uno de sus lados.

CASTRO DE GUÍTARA (Pantón): Pueden verse sus diversos e impresionantes muros defensivos, articulados con sus correspondientes fosos o pasajes interiores entre aquellos, a lo que hay que unir su privilegiada situación entre las tierras llanas y las laderas del valle del Miño.


Una de las enormes posibilidades de la fotografía aérea de yacimientos arqueológicos es su utilización, cada vez más frecuente y usando métodos tecnológicos avanzados y sofisticados con la utilización de satélites, para el levantamiento de planimetrías de aquellos.

Esto se puede apreciar muy bien en casos monumentales y complejos como el del impresionante CASTROMAIOR (Portomarín), que permitió a algún investigador francés, ya en los años setenta, la elaboración de un Plano-croquis donde se reconstruyen sus defensas y su sistema viario (tanto antiguo como moderno, pues está junto al Camino Francés de Santiago), aunque todo ello está hoy ligeramente alterado por la acción del hombre.


CASTRO DE GONDAISQUE (Vilalba): Asentamiento de llanura, que tiene una fuente en el centro de su "croa (corona o acrópolis) interior y que está situado al lado de una posible villa o caserío galaico-romano.

CASTRO DE MORGADE (Carballedo): Destaca sobre el paisaje, en los límites entre las provincias de Lugo y Ourense, y su nombre viene del tardorromano o germánico Mauregatus.


El llamado "vuelo americano" realizado en los años 1956 y 1957 ofrece muchas y diferentes visiones de yacimientos arqueológicos, particularmente de castros. Su utilidad es hoy en día muy grande porque las fotografías se refieren a una época anterior a los numerosos cambios producidos en las vías de comunicación, en la vegetación, en el poblamiento y, en fin, en el paisaje gallego. Por eso es muy útil su comparación con tomas más recientes de los mismos yacimientos (cuando aún quedan estos).

Unos ejemplos de yacimientos bien representados en aquel vuelo de 1956-57 los tenemos en el CASTRO DE RUBIÁS (Lugo) y en el cercano CASTRO DAS GÁNDARAS DE PIÑEIRO (Lugo), que destaca por su sencilla pero casi perfecta traza redondeada.


Las fotografías de los años cincuenta nos muestran tres asentamientos castreños de diferente tamaño y configuración topográfica.

El CASTRO DE DUARRÍA (Castro de Rei) es una "croa" circular perfecta dentro de la muralla y foso que la circunda; hallazgos casuales como unos aúreos de época julio-claudia (s. I d. C.), y otros datos de su contorno permiten hablar de él como un asentamiento habitado ya en la etapa galaico-romana.

La llamada CROA DE GOBERNO (Castro de Rei) ocupa en cambio el pico de una pequeña elevación sobre el Val de Francos y tiene una disposición más irregular y presenta un sistema defensivo algo más complejo. Hay que señalar su proximidad y su más que posible relación con el Castro de Viladonga.

El CASTRO DE TORNEIROS (Pol), situado en un planalto relativamente llano, ya no se puede ver hoy como lo muestra la fotografía de hace cuarenta años, pues parte de él conoció derrumbamientos y agresiones más recientes. Su vista aérea permite observar su característica conformación castreña: una "croa" interior rodeada de murallas.


A RODELA DE VALMONTE (Castro de Rei)

El CASTRO DE ANDIÓN (Pol) ya había sido citado hace décadas por Amor Meilán y otros eruditos que lo denominaron, sin razones de peso, como "campamento romano". En realidad, se trata de un castro de llanura, con una muralla de lados rectos y ángulos curvos (algo derruida por un lado), que posiblemente estuvo relacionado con el Castro de Viladonga desde el punto de vista cronológico-cultural.

Puede apreciarse que, en los cuarenta años transcurridos entre las dos fotografías aéreas, el yacimiento de Andión apenas sufrió variaciones en su topografía, a pesar de que conoció una continuada utilización agrícola.


CASTRO DE FORMIGUEIROS (Samos): Situado en los términos de Samos, Sarria y O Incio y vecino de la extensa necrópolis megalítica del Monte de Sta. Mariña, este castro es un de los más monumentales que se conocen en la provincia, sobre todo por su amplio y complejo sistema defensivo, que se advierte perfectamente en la fotografía. Similares pero de menor entidad son las murallas del vecino CASTRO DA MARGARITA (Samos).


El CASTRO DE PRÓGALO (Lugo): debe su nombre a un Proculus latino, y debió de tener una intensa relación con el Lugo romano. Su anillo de muralla de tierra, de poco tamaño, y su ubicación hacen pensar en un castro de uso agrario o, quizás, en un punto estratégico de control, ya en época galaico-romana, de la vía que iba de Lucus Augusti a Iria Flavia.

En cambio, el CASTRO DE CORVAZAL pudo tener, por lo menos en su última etapa de ocupación, una cierta relación con el monumento tardorromano de Santa Eulalia de Bóveda del que está muy cerca. De configuración bastante clara si lo vemos desde tierra, su visión desde el aire viene marcada por la vegetación arbórea que ocupa sus murallas.


EL MUNDO GALAICO-ROMANO

Después de la conquista romana del Noroeste, se produjeron unos cambios fundamentales en el poblamiento, en la economía, en la sociedad y en la ideología de los pueblos castreños, pero estos, aún mudando y evolucionando notablemente, no desaparecieron. La arqueología comprueba a menudo la pervivencia de muchos castros como lugares de habitación, si bien ahora sólo como uno de los tipos de hábitat rural, mientras otra parte de la población (presuntamente la más "romanizada") vivía en ciudades y pequeñas villas, o cerca de los campamentos militares, o en las villae o grandes mansiones rurales o costeras, generalmente tardías.

Por lo tanto, la arqueología desde el aire seguirá mostrando castros, con ciertas particularidades a destacar: persistencia de sistemas defensivos pero ya con más valor simbólico y de prestigio que como previsión de acciones bélicas, aparición de un proto-urbanismo, ocupación de sitios antes no usados (como el caso de los numerosos castros que acompañan a las monumentales minas de oro romanas), relación con las nuevas y mejores vías de comunicación, etc.

Todo esto también está presente en fotografías aéreas realizadas desde 1956 hasta ahora: castros romanizados y tardíos como Viladonga, de zona minera como los del Caurel, los puentes y calzadas viarias, las propias explotaciones auríferas primarias (de montaña) e secundarias (de aluviones fluviales), etc., son ejemplos todos ellos que se ofrecen en este apartado, aunque otro tipo de yacimientos son mucho menos visibles e identificables desde el aire, como sucede con las mansiones o casales rurales apenas entrevistos a no ser que estén excavados, lo que no es el caso lucense.


La LUCUS AUGUSTI (Lugo) romana quedó plasmada en la topografía sobre todo por la muralla de fines del siglo III d. C., a reservas de lo que nuevos estudios puedan ir aportando sobre el reflejo de ciudad romana en la trama urbana medieval y moderna.

En cualquier caso, dos visiones aéreas de LUGO separadas por cuarenta años dejan ver claramente que, pese a la evidente evolución urbanística sufrida, el recinto amurallado sigue marcando la realidad física de la ciudad (a mayores de otros aspectos que transcienden también a sus habitantes), como sucede en otros lugares del mundo pero con la particularidad de que aquí se conserva íntegro el trazado romano, con las reformas y reparaciones que recoge la documentación arqueológica y escrita.


"CODOS" DE BELESAR (O Saviñao): El río Miño separa los ayuntamientos de Chantada y O Saviñao en Belesar, donde hubo un puente romano y donde apareció una ara a los Lares Viales. Hoy se conserva, mal que bien, la vía que subía haciendo zig-zags desde el puente hasta el Castro de A Portela.

PONTE DE BIBEI Y "CODOS" DE LAROUCO (Quiroga - Trives): Para cruzar el río Bibei, que aquí deslinda las provincias de Lugo y Ourense, los romanos hicieron la hoy llamada PONTE DE BIBEI, impresionante muestra de ingeniería todavía usada como carretera actual. Por el lado lucense trepa un camino que muchos consideran sucesor de la Vía XVIII que iba de Braga a Astorga.


Dos perspectivas aéreas del CASTRO DE VILAR (O Caurel) nos dejan ver su singular e imponente situación en un espolón apuntado y volcado sobre un meandro del río Lor. Ganando terreno a la pendiente por medio de muros aterrazados donde se ubicaron las construcciones que aún asoman a la vista, Vilar es un ejemplo señero de castro relacionado con las explotaciones mineras auríferas de toda la banda oriental lucense.

También de la TORRE DO CASTRO DE SOBREDO disponemos de dos visiones separadas por algunos años. La vista de lejos permite ver su ubicación en la sierra, mientras la más cercana ofrece en primer plano el corte del impresionante foso artificial y las construcciones excavadas hasta ahora.


Uno de los sitios de la Galicia romana que más temprano y con mayor frecuencia se pudo ver en fotografía aérea es el conjunto de las explotaciones mineras primarias de la MINA DA TOCA y de la MINA DO TORUBIO (O Caurel), situadas una frente a otra para aprovechar la alineación de las vetas de cuarzo aurífero.

En la Mina da Toca, que es un verdadero bocado al monte tal como muestra la vista desde el aire, todavía se pueden ver los canales de acometida de agua para derribar las galerías abiertas en la roca, según el esquema que conocemos bien por la descripción de Plinio el Viejo y que se esquematiza en el croquis aquí expuesto. No se advierten en cambio desde lo alto los túneles que cruzaban el monte llevando la agua desde Romeor hasta la explotación del Torubio.


Otro tipo de explotación minera romana es la que se produce sobre aluviones cuaternarios de ríos auríferos. Aunque suelen ser menos monumentales y visibles, las riberas del Sil ofrecen también ejemplos señalados como el túnel de Montefurado, al lado de otros conjuntos como el de AUGASMESTAS - RAIROS (Quiroga), con la presencia también en este caso de un castro que luego fue "cristianizado" con la construcción de la iglesia. Puede apreciarse el estado actual del sitio, muy deteriorado por diferentes obras de infraestructura y de ocio.

PENADOMINGA (Quiroga) es un enclave de cierta configuración castreña pero con un carácter muy específico y singular: cortado en la ladera de la sierra, debió ser un sitio estratégico vinculado con la minería romana del oro y, más adelante, con los primeros asentamientos germánicos, tal como se deduce de los numerosos y significativos materiales hallados en el lugar.


Por la zona de Pol, existen diversos restos arqueológicos castreños y galaico-romanos, muchos de ellos relacionados con el Castro de Viladonga. En algún lugar, la fotografía aérea revela sitios con indudables huellas de acciones humanas que tanto pueden pertenecer a villas o casales de época romana (como la conocida de Doncide) o a asentamientos medievales o más modernos.

Si hay un yacimiento amplio y complejo, fundamental para conocer mejor el poblamiento galaico-romano del ámbito rural del convento jurídico lucense, ese es el de CASTILLÓS (Pantón). Dividido entre las parroquias de Santiago y S.Vicente de Castillón y ocupando un extenso planalto sobre el valle del Cabe, este sitio espera una excavación y un estudio más detenido, pero la fotografía aérea puede llegar para hacernos una idea del espacio ocupado por este yacimiento, incluyendo algunas marcas en el terreno.


LA ÉPOCA MEDIEVAL Y MODERNA

La arqueología no es una disciplina científica (o, para otros, una técnica o un método) que sea de utilización exclusiva para las etapas más antiguas de la Humanidad. Hoy se potencia su uso para épocas posteriores, desde el mundo medieval al moderno, y tiene igualmente un gran auge la llamada arqueología industrial, de la que la provincia lucense tiene abundantes muestras aunque no puedan estar aquí representadas.

Desde el aire, hay una serie de yacimientos medievales, modernos o de época indeterminada que se dejan ver con claridad. Es, sobre todo, el caso de los castillos, torres o fortalezas, más o menos enteras o arruinadas y, generalmente, reutilizando viejos enclaves castreños, como los ejemplos singulares de Carbedo o Caldaloba, pero también se pueden descubrir desde el aire nuevos yacimientos medievales (como se hizo con la Villa Bidualdi de la zona coruñesa de Sobrado).

En otras ocasiones es factible advertir diversas marcas o señales en el terreno, de tipo y extensión muy variable, que comprueban las acciones del hombre sobre el territorio, si bien el conocimiento tiene siempre que completarse con trabajos de campo (prospecciones y/o excavaciones) y con otra documentación (escrita, de tradición oral, etc.).


CASTELO DE TORRE NOVAES (Quiroga): Situado a orillas del Sil, cerca de antiguas minas auríferas romanas, controlaba el paso natural ligado a este río, dominando la aldea como hoy en día.

CASTELO DE CARBEDO (O Caurel): Esta impresionante fortaleza del alto valle del Lor reutilizó probablemente un asentamiento castreño de época galaico-romana. Muy cerca del lugar, en el vecino Monte Cido, apareció una tessera hospitalis (placa de bronce conteniendo un pacto de hospitalidad) del año 28 d. C.


A PENA (?) (Cospeito)

TORRE DE CALDALOBA (Cospeito): La fotografía aérea ofrece una visión original de la imponente torre de homenaje que nuclea la antigua fortaleza del linaje de los Pardo de Cela, convertida en símbolo y memoria de un momento muy determinado y singular de la historia gallega.


Por las tierras de QUIROGA, una fotografía aérea muestra el hábitat rural característico de las zonas abiertas y llanuras de esta comarca. Es necesario notar los restos de un pequeño cercado para un uso que desconocemos, pero que nos revela la utilidad de este método de prospección para documentar determinados restos materiales en el terreno.

Por la zona de MONTE LABIO (Lugo), véase como la fotografía de 1956-57 revela la existencia de un gran círculo de origen y finalidad desconocida; quizás coto agrario o ganadero de época indeterminada, sólo una investigación detenida en la documentación pertinente podría explicar lo que nos apunta la visión, con "ojos arqueológicos", desde el aire.


VILADONGA Y LOS CASTROS DE SU CONTORNO

Las fotografías aéreas de 1956-57 ofrecen una visión ya irrepetible del CASTRO DE VILADONGA y de otros asentamientos de su contorno, en los ayuntamientos de Castro de Rei y Pol. Asimismo, es posible que aquel yacimiento jugase un cierto papel de "lugar central" en su amplia comarca, por lo menos en época galaico-romana tardía (entre os s. III e V d. C.).

1) Se puede ver Viladonga y, señalados en la fotografía, la Croa de Goberno y la Rodela de Valmonte, muy distintos en cuanto a su ubicación, extensión y configuración topográfica.

2) En otra vista aérea, se aprecia que Viladonga queda entre el Castro de Andión, que merece un comentario a parte, y la citada Rodela de Valmonte.

3) Este último castro parece que tiene una estrecha relación con el grande de Viladonga, dada su proximidad, si bien aún no disponemos de estudios suficientes que permitan asegurar que son coetáneos, pues es probable que A Rodela sea de ocupación anterior a época tardorromana que conocemos bien para el yacimiento principal.


A finales del año 1972, el CASTRO DE VILADONGA se ofrecía de esta manera a un fotógrafo aficionado lucense: las excavaciones que iniciara Manuel Chamoso Lamas en 1971 dejaban ya a la vista una parte de las numerosas construcciones de la "croa" interior, pero aún predominaban en el entorno del yacimiento los usos agrícolas y de monte, antes de la construcción de los accesos y del primer edificio del Museo.

En 1983, después de proceder a la limpieza y rozado de las excavaciones de los años setenta, se iniciaba la segunda fase de los trabajos arqueológicos en el Castro de Viladonga. Antes de reemprender las excavaciones, el sitio ofrecía el aspecto que muestra la fotografía, destacando en él los muros-testigo de tierra que había dejado el primer excavador y que cruzaban la "croa" de Norte a Sur.


Entre 1984 y 1990 se realizaron varias tomas fotográficas aéreas del Castro de Viladonga, desde diferentes perspectivas y por distintos autores.

En alguna de ellas se puede ver la monumentalidad del yacimiento dentro de su contorno y, también, los pequeños castros que tiene más cercanos: el Castrelo de Viladonga, especie de bastión defensivo seguramente complementario del Castro principal, y la vecina Rodela de Valmonte.

Otra visión ofrece un detalle del área excavada en la zona Norte de la "croa", con una sugestiva luz de atardecer que resalta el perfil y la altura conservada de los restos de las construcciones, entre ellas la llamada "casa grande", de uso probablemente comunal o social.


Las últimas visiones aéreas del CASTRO DE VILADONGA ya ofrecen a su lado el edificio del Museo monográfico (ya reformado y ampliado desde 1994), al tiempo que dejan ver todas las áreas excavadas hasta el momento presente.

El carácter monumental de este conjunto, arqueológico y museístico, de Viladonga queda de relieve en las tomas fotográficas, en las que se pueden advertir las diferentes partes del Castro y las zonas que todavía quedan por excavar.

El plano actualizado del yacimiento complementa la información obtenida también por medio de la fotografía aérea que, en todo caso, resalta el valor histórico-arqueológico y patrimonial (al fin, sociocultural) del Castro de Viladonga y de su Museo.


Artículo de

Autor
Felipe Arias Vilas

Publicación original
Arqueoloxía lucense desde o aire
Archivo Histórico Provincial de Lugo
Sala de exposiciones: del 18/mayo al 18/junio (1999)

Traducción
Felipe Arias Vilas

Versión electrónica
Enrique Jorge Montenegro Rúa
http://www.aaviladonga.es/e-castrexo/es/mexpaire.htm